Premiados Salón de la Fama del Cooperativismo 2006
Jacinto Treviño Soto
Hijo primogénito de Don Pedro Treviño Maldonado y Doña Elena Soto Figueroa, nació el señor Treviño Soto en Fajardo, Puerto Rico, el 31 de octubre de 1921. A su padre, Don Pedro, obrero agrícola, y a su madre, Doña Elena, ama de casa, se les hacía difícil, casi imposible, sostener una familia de dieciocho hijos, de los cuales, Don Jacinto era el mayor. Esta condición lo obligó a interrumpir sus estudios e irse a trabajar para ayudar al sostén de la familia.
A principios de septiembre de 1941 empezó a trabajar en la Base Naval Roosevelt Roads como oficinista de baja categoría, con un sueldo bajo. Su empleo no le permitía asistir a la Universidad de Puerto Rico después de haber completado la Escuela Superior, a pesar de tener matrícula de honor por haber logrado el primer lugar en el examen del College Board. Mientras trabajaba, asistía los sábados a los cursos “extra-muros” de la Universidad de Puerto Rico, en Humacao. Esto lo fue preparando y capacitando para ir asumiendo posiciones de más altas responsabilidades llegando a ocupar la posición de administrative officer con un grado profesional de GS-11.
En el 1951, unido al señor Joaquín Morales Miranda, compañero de empleo, dieron los primeros pasos para organizar una Cooperativa de Ahorro y Crédito. La idea de ellos dos de organizar una Cooperativa la motivó la situación altamente difícil que prevalecía para esa época para obtener servicios de crédito y ahorro. Esta decisión no fue por el sencillo hecho de organizar una Cooperativa. Paso seguido le solicitaron ayuda al Servicio de Extensión Agrícola de la Universidad de Puerto Rico, la cual obtuvieron inmediatamente, y así empezaron a adiestrarse y pulirse para administrar una Cooperativa de Ahorro y Crédito. El periodo de adiestramiento tomó un año.
El 20 de octubre de 1952 la Cooperativa quedó registrada en Secretaría Ejecutiva, hoy Departamento de Estado, y autorizada a funcionar como tal con el número 77. Con un capital inicial de $45.00, (nuevo socios que aportaron $5.00 cada uno) empezó a funcionar la Cooperativa. Carecía de local de oficina, equipo y mobiliario.
No le fue difícil al señor Treviño, por la alta posición que ocupaba, inculcarle a los jefes militares que los servicios que la Cooperativa le brindaría a los empleados redundaría en beneficios marginales adicionales, y así logró que le asignaron un local para oficina y algún equipo y mobiliario. Le conceden, además, una hora los días de cobro sin cargo a vacaciones a los socios para que realizaran sus transacciones en la Cooperativa.
A pesar de su fecha de inicio como Cooperativa, 20 de octubre de 1952, hasta el 1970 la Cooperativa funcionó como una de matrícula cerrada, accesible únicamente para los empleados de la Base y sus familiares inmediatos.
Al ocurrir el cambio de una administración gubernamental a otra surge el Lcdo. González (Pompi) como Inspector de Cooperativas de Puerto Rico. A invitación del señor Treviño, el nuevo inspector visita nuestra Cooperativa y es informado que dos solicitudes para reclasificarla de matrícula cerrada a comunal le habían sido denegadas. El inspector se compromete a ayudarle en ese particular y días más tarde llamó el señor Treviño para que le sometiera el asunto a la próxima Asamblea Anual que se llevaría a efecto unos días más tarde, que él comparecería y allí mismo autorizaría el cambio si la Asamblea lo acordaba; y así sucedió.
Una vez autorizada a funcionar como Cooperativa Comunal, el señor Treviño se da a la tarea de conseguir un local para la oficina matriz de Fajardo. De primera intención creyó que el local adquirido y remodelado sería suficiente para atender los servicios a los socios por un periodo de por lo menos cinco años. Antes del año resultó inadecuado por la avalancha de nuevos socios que ingresaban a diario. Esta condición motivó que se hiciera lo mismo en Ceiba. Se alquiló y remodeló un edificio y allá se transfirieron ochocientos socios residentes de Ceiba, sus barrios y los empleados de la Base Roosevelt Roads. Surge así la Cooperativa de Ahorro y Crédito Roosevelt Roads, como la pionera en Puerto Rico en establecer sucursales.
El ingreso de nuevos socios en Fajardo continuó, y en un corto periodo de tiempo se repusieron los ochocientos socios que fueron transferidos a Ceiba. Se da nuevamente el señor Treviño a la tarea de conseguir un local para ubicar una oficina de la Cooperativa en el pueblo de Luquillo, y allí transfirió seiscientos socios, surgiendo así la segunda sucursal de la Cooperativa.
Preocupado el señor Treviño por los numerosos residentes de las islas de Vieques y Culebra que le visitaban los fines de semana para indagar cómo podían hacerse socios, visita a Vieques, consigue un local y establece la tercera sucursal de la Cooperativa. Para esa época existía en Vieques un estado de tirantez y repudio a la Marina de los Estados Unidos, y por el hecho de la Cooperativa llevar el mismo nombre de la Base Naval Roosevelt Roads, el señor Treviño tuvo que celebrar varias reuniones con pescadores ciudadanos particulares de Vieques para explicarles, el porqué del nombre de la Cooperativa. Gracias a sus gestiones los pescadores de Vieques, que en aquella ocasión constituían el grupo más controversial, son hoy por hoy los mejores socos que tiene la Cooperativa en la Sucursal de Vieques.
Estas tres sucursales, Ceiba, Luquillo y Vieques, fueron organizadas por iniciativa propia del señor Treviño. Una cuarta sucursal, en Canóvanas, surge por las buenas relaciones y el ofrecimiento de la Administración de Fomento Cooperativo al poner en sindicatura una Cooperativa que allí existía.
La sucursal de Río Grande surge por compra a PROSAS-COOP, de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Río Grande que estaba en sindicatura. La participación del señor Treviño fue esencialmente exitosa en toda la tramitación de la adquisición de esta Cooperativa. En varias ocasiones tuvo que enfrentarse personalmente a líderes de aquella Cooperativa que equivocadamente lo catalogaban como un intruso y hasta con el epíteto de “ave de rapiña”. La situación que tuvo que tolerar y controlar el señor Treviño fue una de carácter totalmente hostil y provocadora.
Cuando ocurre la reapertura del Hotel Conquistador, el señor Treviño le envía una carta a la Gerencia del Hotel informándole de los servicios y beneficios que la Cooperativa podía ofrecerle a sus empleados como socios. El Oficial de Personal del Hotel invita al señor Treviño a visitarle y surge de allí el ofrecimiento de un local sin costo alguno para que la Cooperativa estableciera un Centro de Servicios. Se comunica al señor Treviño con el Comisionado de Instituciones Financieras y adquiere la autorización para establecer el Centro de Servicios que hoy funciona exitosamente.
Tosas las seis sucursales, incluyendo la que opera en el edificio de Fajardo, la oficina matriz, y el centro de servicio del Hotel Conquistador, producen economías anuales que han permitido la distribución de dividendos a los socios que fluctúan entre un tres y cuatro y medio por ciento. De ello dan fe los estados financieros adjuntos.
Es bueno señalar que como iniciativa propia del señor Treviño, la Cooperativa adquiere un predio de terreno de dos cuerdas (8,000 metros cuadrados), a un costo de $2000,000.00 en una zona de Fajardo que es la contraparte de la Milla de Oro de Hato Rey. Como su iniciativa, también surge la idea de construir en dicho predio de terreno, y de hecho se construye, un edificio a un costo de $1,000,000.00. El valor por metro cuadrado del terreno en aquella ocasión fue de $28.00 hoy se cotiza a $125.00 lo que indica que fue una sabia inversión la compra de dicho terreno. Por gestiones del señor Treviño, y por sus excelentes relaciones con el Presidente Ejecutivo de la Cooperativa de Seguros de Vida, Don Gabriel Dolagaray, obtiene un préstamo de $500,000.00 para el trabajo de construcción, garantizado por la Federal Housing Administration. El préstamo se liquidó en un periodo de tres años.
Por iniciativa también del señor Treviño se adquieren tres estructuras en el mismo centro del pueblo de Ceiba, y se construye allí el local para la sucursal de dicho municipio.
Al mudarse el Banco Popular del edificio que ocupaba en Luquillo, la Cooperativa, por gestiones del señor Treviño, lo adquiere y lo remodela para la sucursal de la Cooperativa de Luquillo.
De los tres edificios antes indicados Fajardo, Ceiba y Luquillo, la Cooperativa no adeuda ni un sólo centavo.
El 28 de septiembre de 1978 el señor Treviño se retira como empleado federal de la Marina de los Estados Unidos, después de haberle servido por 37 años. En esa fecha asume a tiempo completo la Administración de la Cooperativa que durante 27 años había Administrado a tiempo parcial.
El éxito del señor Treviño y la excelencia de su trabajo trascendió a nivel de la Isla y en el 1985 fue galardonado con un Agüeybaná de Oro.
Otro logro del señor Treviño fue la fundación de la Asociación de Administración de Cooperativas de Ahorro y Crédito de Puerto Rico la cual presidió por un término de diez años. Dicha Asociación, como bien todos sabemos, funciona activamente.
Podemos señalar que el logro mayor del señor Treviño fue el excelente servicio prestado a los socios, la relación familiar que con ellos estableció, el buen tacto, trato afable y el prestigio que logró en todo Puerto Rico, República Dominicana y la comunicación con varios países de Centro y Sur América. Como prueba más que fehaciente de ese aprecio y distinción que los socios le tienen, surge la idea de erigirle un busto durante la Asamblea de Distrito de Vieques. La Asamblea de Delegados lo aprueba y aprueba también que el busto sea costeado con la aportación de $1.00 por socio, parte de sus dividendos correspondientes a ese año. Ambas resoluciones, la de Vieques y la de Delegados, fueron aprobadas por aclamación.
Un hecho significante, digno de mencionarse, fue la participación del señor Treviño cuando se decidía la suerte del Banco Cooperativo, que tenía que levantar $10 millones de dólares para equiparar una cantidad similar que aportaba el Gobierno de Puerto Rico, en una reunión llevada a cabo en Caguas. Durante esa reunión varios participantes, en vez de determinar y contribuir en cómo podían ayudar al Banco, se dedicaron a criticar adversamente y a sacar a relucir las decisiones y administración de carácter dudosa de un ex-presidente del Banco. Fue entonces que el señor Treviño solicitó el uso de la palabra y se expresó en la siguiente forma: “Respeto la opinión de los compañeros y el derecho de ellos a expresarse en la forma que mejor ellos consideren. Hago constar, sin embargo, que estamos reunidos aquí para decidir esta misma noche, ahora mismo, si mañana tendremos o no un Banco Cooperativo en Puerto Rico. Para los errores del pasado queda tiempo después más que suficiente para corregirlos”. El curso de la reunión que se perfila como negativo y de fracaso cambió totalmente a positivo y esa misma noche la continuación del Banco quedó definitivamente respaldada por el Movimiento Cooperativo de Ahorro y Crédito. El señor Treviño logró que la Junta de Directores invierta la cantidad de $2000,000.00 adicionales para entregarlos durante una reunión de oficiales del Banco que se llevó a cabo uno días después de la reunión llevada a cago en Caguas.
Un atributo especial del señor Treviño fue su lucha de siempre por la integración cooperativista. En todo momento orientó y coordinó con la Junta de Directores de todos los servicios que estuvieran disponibles a través del Banco Cooperativo, la Cooperativa de Seguros Múltiples y COSVI, se adquirieran de estas tres instituciones, sin tener que recurrir a la competencia.
El señor Treviño estuvo siempre disponible para representar a la Cooperativa como delegado en las Asambleas Anuales de los Organismos Centrales y le sobró tiempo para participar como miembro del Comité de Patronos del Departamento del Trabajo, de la Cámara de Comercio de Puerto Rico y otras organizaciones de tipo comunal.
Concluimos que la Cooperativa de Ahorro y Crédito Roosevelt Roads, que el señor Treviño Soto inició con nueve (9) socios y un capital de $45.00, sin oficinas, sin mobiliario, equipo ni empleados, hoy, a la fecha de su retiro, 30 de junio de 2000, tiene 16,000 socios, 14,000 no socios, $73 millones en activos, tres edificios propiedad de la Cooperativa sin deudas cuyo valor actual en el mercado es de $5 millones. La Cooperativa emplea 66 personas con una nómina anual de $1 millón de dólares.
Por todo lo antes expuesto, la Junta de Directores respalda cien por ciento la selección del señor Treviño Soto como máximo representante de esta Cooperativa para su exaltación al “Salón de la Fama” que organiza actualmente la Cooperativa de Seguros Múltiples de Puerto Rico.
César Meléndez Rosado, Presidente
Junta de Directores

